3 hábitos que podrían empeorar tus acúfenos: alcohol, cafeína y sal
¿Tus acúfenos empeoran por la noche? El alcohol, la cafeína y la sal oculta en los embutidos pueden alterar la circulación y la presión del oído interno.

Si tus acúfenos parecen más intensos por la noche, cuando todo se queda en silencio, no siempre es solo el estrés. El alcohol, la cafeína y una dieta rica en sal son hábitos cotidianos que pueden alterar la circulación sanguínea y la presión de los líquidos dentro del oído interno, justo el tipo de alteración que hace que el zumbido se note más cuando baja el ruido de fondo. Así es como actúan estos tres factores, y qué puede ayudar de verdad.
El alcohol reduce el flujo de sangre al oído interno
El alcohol afecta a la circulación sanguínea en todo el cuerpo, y el flujo que llega al oído interno también puede reducirse. Cuando el riego sanguíneo del oído interno se ve interrumpido, puede afectar el funcionamiento de las células ciliadas, encargadas de convertir el sonido en señales nerviosas, lo que puede provocar que los acúfenos se noten más al día siguiente de una noche con copas de más.

La cafeína de las bebidas energéticas aumenta la sensibilidad
La cafeína puede provocar constricción de los vasos sanguíneos, reduciendo el suministro de sangre al oído interno, y además aumenta el estado de alerta general, lo que puede hacer que el cerebro preste más atención al zumbido. Las bebidas energéticas suman a esto una cantidad de azúcar muy superior a la de un café normal, que hace subir y bajar la glucosa en sangre con rapidez. Ese vaivén somete a estrés a los vasos sanguíneos pequeños de todo el cuerpo, incluidos los del oído interno.

La sal oculta en los embutidos y la presión en el oído interno
Cuando se consume demasiada sal, el cuerpo tiende a retener más agua, lo que puede alterar el equilibrio de líquidos y la presión dentro del oído interno. Según la AESAN, los embutidos son el grupo de alimentos que más sodio aporta a la dieta española, con un 22% del total, por delante incluso del pan. Los españoles consumen de media 9,8 gramos de sal al día, casi el doble del máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (5 gramos), y buena parte de ese exceso llega de forma poco evidente a través de embutidos, quesos curados y precocinados.

Lo que realmente ayuda
- Alternar cada copa de alcohol con un vaso de agua — ayuda a mantener una circulación más estable durante la noche.
- Cambiar la bebida energética por una opción sin cafeína — el agua con gas o una infusión suave dan un impulso sin la constricción añadida.
- Revisar la etiqueta antes de comprar embutidos o quesos curados — elegir versiones bajas en sodio reduce de forma notable el aporte diario de sal.
En resumen
Los acúfenos pueden tener muchas causas distintas, pero el alcohol, la cafeína y la sal comparten un mecanismo común: los tres pueden alterar la circulación sanguínea o la presión de los líquidos en el oído interno, lo que hace que el zumbido se note más en el silencio. Pequeños ajustes constantes en la forma de beber y comer pueden ayudar a suavizar esa sensación. Este artículo tiene un fin puramente informativo y no sustituye una consulta médica — si los acúfenos persisten o vienen acompañados de pérdida de audición, consulta con un especialista en otorrinolaringología.
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