Manchas en el rostro: ¿de verdad son cosa de hormonas?
La AEDV matiza que la evidencia no asocia el melasma a niveles hormonales. Dónde está el factor que sí pesa y qué recomienda la AEMPS para protegerse a diario.

Se le llama "máscara del embarazo", aparece con los anticonceptivos y muchas veces coincide con la menopausia. Con esos antecedentes, la conclusión parece automática: son las hormonas. Pero cuando se lee lo que dice la dermatología española, la explicación resulta bastante menos directa — y eso cambia por completo dónde conviene poner el esfuerzo.
¿De verdad son las hormonas? Lo que dice la evidencia
La Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) reconoce que el melasma aparece tras la gestación o la toma de anticonceptivos orales. Y a continuación matiza: la evidencia clínica hasta la fecha no asocia el melasma a niveles hormonales. En muchos casos se comporta como una alteración crónica que puede durar años, y su causa, a día de hoy, no está clara.
Eso no deja a nadie sin margen de maniobra. Cuando una mujer percibe la aparición del melasma tras iniciar anticonceptivos orales, la propia AEDV plantea suspender la medicación si es posible: una decisión que corresponde al médico, nunca por cuenta propia. Y hay desencadenantes menos comentados que conviene descartar con el profesional — alteraciones tiroideas, medicación fototóxica y el empleo de determinados productos cosméticos.
¿Qué está pasando entonces en la piel?
Según la misma fuente, el melasma se explica sobre todo por la presencia de melanocitos biológicamente más activos en la zona afectada, más que por un aumento de su número; la alta frecuencia dentro de una misma familia apunta además a un sustrato genético. De todos los factores de riesgo descritos, la exposición solar es el que aparece con mayor frecuencia.
Las lesiones se describen como máculas hiperpigmentadas irregulares y simétricas en zonas fotoexpuestas de cara, cuello y antebrazos, con predominio del patrón centrofacial. Y hay un detalle que casi todo el mundo reconoce en el espejo: la pigmentación se incrementa durante los meses de verano y suele mejorar en invierno. Un matiz técnico explica por qué no basta con un número alto de FPS: tanto la radiación ultravioleta como la luz visible pueden inducir la formación de melasma, así que la protección tiene que ser de amplio espectro.
Lo que cambia cuando la fotoprotección deja de ser solo de verano
La AEDV lo resume así: no solo en verano, las manchas deben prevenirse todo el año, y en el melasma el abordaje tiene que ser continuado y prolongado porque su sensibilidad al sol es extrema. Sus medidas más importantes son el uso diario de fotoprotector, gorro y gafas de sol junto con evitar las horas de mayor exposición, entre las 12 y las 16. Sobre el producto: factor superior a 30 en los meses de verano, en cantidad suficiente para cubrir la superficie cutánea y renovado cada dos o tres horas.
El decálogo de la AEMPS aporta el detalle práctico que suele fallar. Hay que aplicarlo en cantidad generosa y uniforme sobre la piel seca, media hora antes de la exposición, y repetirlo cada dos horas y después de transpirar, bañarse o secarse. Conviene elegir un fotoprotector que cubra tanto la radiación UVB (el número del FPS) como la UVA (las siglas dentro de un círculo), y no reutilizar envases abiertos del año anterior.
Dos avisos se pasan por alto casi siempre. El primero: usar fotoprotector incluso en días nublados, porque las radiaciones UV se reflejan en el agua, la arena, la hierba y la nieve. El segundo: extremar las precauciones en las zonas más sensibles —cara, cuello, orejas, escote y manos—, con barras específicas para los labios. La AEMPS recuerda además hidratarse bebiendo agua con frecuencia y aplicar crema hidratante tras la exposición.
¿Y si las manchas ya están instaladas? La primera línea aceptada combina un protector solar de amplio espectro con productos tópicos que interfieren en la producción del pigmento, siempre indicados por un profesional. Mientras tanto, la AEDV considera el maquillaje corrector de alta cobertura una herramienta perfectamente válida, no un parche.
El foco está en la luz, todo el año
Que el foco no está en las hormonas, sino en la luz. La fotoprotección del melasma no es un gesto de playa: es diaria y de todo el año, y ese hábito sostenido pesa más que cualquier producto concreto.
Ante cualquier cambio de color, forma o tamaño de una mancha o un lunar, la AEMPS aconseja consultar con un especialista. Este artículo tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
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