¿Nariz que moquea con el vino, el queso curado o el picante?
¿Nariz congestionada tras el vino, el queso curado o el picante? La histamina y la capsaicina irritan la nariz de forma distinta - esto es lo que ayuda.

Que te moquee la nariz después de una copa de vino, una tabla de quesos curados o un plato picante no siempre es casualidad, ni tampoco siempre una alergia clásica. Dos reacciones distintas y bien documentadas pueden explicar la nariz tapada o moqueando justo después de comer: una reacción a la histamina de ciertos alimentos, y un reflejo nervioso que dispara la comida picante o muy caliente. Esto es lo que hay detrás de cada una, y lo que realmente ayuda.
Quesos curados, embutidos y vino: alimentos ricos en histamina
La histamina es una sustancia que el propio cuerpo produce, pero también está presente en muchos alimentos. Los quesos curados, los embutidos como el salami o el jamón curado, y el vino, especialmente el tinto, acumulan histamina durante la fermentación y la maduración. Normalmente, una enzima llamada DAO (diaminooxidasa) degrada la histamina de los alimentos en el intestino. Cuando esa degradación no da abasto, ya sea por un desequilibrio puntual o por una sensibilidad más duradera, el exceso de histamina puede provocar estornudos, congestión o moqueo nasal, enrojecimiento facial y dolor de cabeza, normalmente en las horas siguientes a la comida. Combinar varios alimentos ricos en histamina en una misma comida, como una tabla de quesos con vino tinto y embutidos, suele hacer que la reacción sea más notoria que tomar uno solo.

Comida picante: un reflejo nervioso, no una alergia
Que la nariz empiece a moquear a mitad de un plato picante tiene otra explicación: la rinitis gustativa. La capsaicina, la sustancia que hace picante al chile, activa receptores nerviosos del calor y el dolor (TRPV1) presentes en la boca y la nariz. Estos nervios están conectados al mismo reflejo que controla las glándulas mucosas de la nariz, así que el cuerpo produce más moco en un intento de eliminar el supuesto irritante, aunque en realidad no haya nada anómalo. Se cree que este reflejo afecta a una parte considerable de los adultos y, a diferencia de una alergia real, no tiene relación con el sistema inmunitario.

Sin la combinación, la nariz aguanta mejor
- Evitar mezclar queso curado, embutidos y vino tinto — Cada uno por separado ya es rico en histamina; suele ser la combinación en una misma comida lo que dispara los síntomas.
- Elegir opciones más frescas — La mozzarella o el queso fresco tienen mucha menos histamina que un queso muy curado, y el vino blanco suele tener menos que el tinto.
- Dejar enfriar un poco los platos muy picantes o calientes — Esperar unos minutos antes del primer bocado puede suavizar bastante el reflejo nervioso.
- Espaciar los alimentos desencadenantes — No tomarlos seguidos da al cuerpo más tiempo para degradar la histamina antes de la siguiente dosis.
Histamina y reflejo, las dos reacciones
Ninguna de estas dos reacciones significa que algo vaya realmente mal, y ni el queso, ni el vino, ni el picante tienen que desaparecer del todo del plato. Fijarse en qué combinaciones disparan los síntomas, y espaciarlas en lugar de eliminarlas, suele ser suficiente. Este artículo tiene fines meramente informativos y no sustituye una consulta médica; si los síntomas son frecuentes o intensos, conviene acudir a un otorrinolaringólogo o alergólogo.
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