Fatiga crónica: 3 hábitos cotidianos que agotan tu energía
La fatiga crónica no siempre depende del sueño. El café con las comidas, los refrescos y la cafeína nocturna pueden frenar tu energía cada día.

Cuando el cansancio persiste a pesar de dormir suficientes horas, lo primero que se sospecha suele ser el propio sueño. Sin embargo, al menos tres hábitos muy cotidianos pueden frenar la energía sin importar cuánto se haya dormido: el café tomado con las comidas, los refrescos azucarados y la cafeína consumida a última hora de la tarde o por la noche. Así es como actúan estos tres hábitos, y esto es lo que realmente ayuda.
El café con las comidas y la falta de hierro
El café contiene polifenoles, entre ellos taninos, que actúan como quelantes: se unen al hierro en el intestino y forman compuestos que el cuerpo apenas puede absorber. Este efecto afecta sobre todo al hierro no hemo, el que proviene de alimentos vegetales, cuya absorción puede reducirse hasta en un 60% cuando se combina con café o té. Una carencia de hierro mantenida en el tiempo reduce la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno a los tejidos, lo que se traduce en cansancio, falta de concentración y debilidad. Una recomendación habitual es separar el café de las comidas ricas en hierro al menos una hora, idealmente dos.

Los refrescos y la montaña rusa de glucosa
Los refrescos azucarados elevan la glucosa en sangre muy rápido, lo que obliga al cuerpo a liberar una gran cantidad de insulina. Esa respuesta suele provocar después una caída igual de rápida de la glucosa, conocida como hipoglucemia reactiva, que se manifiesta como fatiga repentina, mareo o irritabilidad. La OMS recomienda limitar los azúcares libres a un máximo de unos 25 gramos al día (unas 6 cucharaditas) para obtener beneficios adicionales para la salud, una cantidad que una sola lata grande de refresco puede superar por sí sola.

La cafeína nocturna y el sueño interrumpido
En adultos sanos, la vida media de la cafeína es de unas 4 horas, aunque puede variar entre 2 y 8 horas según la persona. La EFSA considera seguro un consumo de hasta 400 mg de cafeína al día para adultos sanos, pero advierte de que incluso 100 mg pueden afectar el sueño si se toman cerca de la hora de acostarse. Un estudio citado por la EFSA mostró que 400 mg de cafeína tomados seis horas antes de dormir redujeron el tiempo total de sueño en más de una hora, lo que respalda evitar la cafeína al menos seis horas antes de acostarse.

Separa el café de las comidas
- Separar el café de las comidas — Esperar al menos una hora y acompañar el hierro vegetal con alimentos ricos en vitamina C para mejorar su absorción.
- Cambiar el refresco por agua — Una bebida sin azúcares añadidos evita la montaña rusa de glucosa que provoca cansancio a media tarde.
- Dejar la cafeína a media tarde — Un paseo corto o unos estiramientos suelen ayudar más contra el cansancio que otra dosis de cafeína.
Los tres horarios que conviene revisar
Ninguno de estos tres hábitos hay que eliminarlo por completo — pequeños ajustes en el horario del café, la elección de bebidas y la hora límite para la cafeína suelen bastar para aligerar el cansancio del día a día. Este artículo tiene fines informativos generales y no sustituye una consulta médica. Si el cansancio persiste más de dos semanas a pesar de dormir lo suficiente, conviene consultar con un médico de familia.
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