Olor corporal: ajo, carne roja y alcohol son los culpables
¿Te duchas y el olor corporal vuelve enseguida? El ajo, la carne roja y el alcohol pueden influir — esto es lo que ayuda de verdad a reducirlo.

¿Te acabas de duchar, pero el olor corporal vuelve a notarse pocas horas después? No siempre es cuestión de higiene: algunos alimentos liberan compuestos olorosos a través del sudor y la respiración durante varias horas. Tres de ellos aparecen con especial frecuencia: el ajo y la cebolla, la carne roja y el alcohol. Así es como afectan realmente al olor corporal, y esto es lo que ayuda de verdad.
Ajo y cebolla: el azufre que se queda
El ajo y la cebolla contienen alicina, que durante la digestión se transforma en compuestos sulfurados volátiles como el sulfuro de alilo y metilo. Estas moléculas pasan a la sangre y se liberan poco a poco, a través de los pulmones (mal aliento) pero también a través de la piel, mezclándose con el sudor. Como el hígado las elimina lentamente, el olor puede seguir siendo perceptible más de 24 horas después de la comida, incluso tras varias duchas.

Carne roja: una digestión más lenta
La carne roja, como la ternera, tarda más en digerirse que el pescado o el pollo. Ese tiempo extra en el intestino da a las bacterias intestinales más ocasión de descomponer las proteínas, generando compuestos sulfurados adicionales que se eliminan a través del sudor. Un estudio publicado en 2006 en la revista Chemical Senses por investigadores de la Universidad Carolina de Praga hizo que un grupo de mujeres oliera muestras de sudor de hombres que habían alternado dos semanas de dieta sin carne con dos semanas con abundante carne roja: el olor corporal del periodo sin carne se valoró de forma constante como más agradable, más atractivo y menos intenso.

Alcohol: el rodeo del ácido acético
El hígado descompone el alcohol en dos pasos: primero en acetaldehído y después en ácido acético, el mismo compuesto presente en el vinagre. Alrededor del 90% del alcohol ingerido sigue este camino, pero una pequeña parte se elimina tal cual, o como producto intermedio, a través del sudor y la respiración. Es precisamente esa parte la que le da al sudor, tras una noche de cervezas o vino, ese toque ácido y algo picante.

Lo que ayuda de verdad
- Cocinar el ajo y la cebolla en lugar de comerlos crudos — el calor descompone parte de la alicina antes incluso de la digestión. Una manzana cruda, hojas de menta fresca o lechuga justo después también pueden neutralizar parte de los compuestos sulfurados restantes, según un estudio sobre las enzimas de estos alimentos.
- Sustituir de vez en cuando la carne roja por pescado o pechuga de pollo — estas proteínas se digieren más rápido y dejan menos tiempo a las bacterias intestinales para producir compuestos olorosos.
- Beber agua junto con el alcohol — esto diluye su concentración en el organismo y ayuda al hígado en su trabajo, lo que puede reducir la parte que se elimina a través del sudor.
En resumen
Ninguno de estos tres alimentos hay que eliminarlo por completo: pequeños ajustes en la cocción y en las cantidades suelen bastar para reducir notablemente el olor corporal. Este artículo tiene fines meramente informativos y no sustituye una consulta médica — si el olor persiste a pesar de estos cambios o aparece de forma repentina y marcada, conviene consultar con el médico de cabecera.
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